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lunes, 24 de agosto de 2009

La olla, la taza y la ventana




Foto: Jessica Soler • Agosto 23, 2009 • San Sebastián del Oeste, Jalisco

viernes, 7 de diciembre de 2007

Crónica de la Expedición Extrema Sierra Madre 2007


(Para ver muchas más fotos haz click aquí:
Sitio oficial de Límite Natural, A.C.
)



Día UNO
23 de Noviembre


Recién amanecía. Con mochila a la espalda y cayado en mano nos fuimos alejando de la ciudad.

Recorrimos un corto tramo de sendero, charlando alegremente. Pronto, nuestras voces guardaron silencio: la subida era cada vez más empinada y había que usar todas las energías, para no quedarse sin aliento. El peso a nuestras espaldas era considerable. Los ruidos de la ciudad se tornaron lejanos, hasta desaparecer por completo, dejándonos inmersos en una melodía compuesta por el canto de las aves, los insectos, el crujir de las hojas secas bajo nuestros pies…

El primer regalo para nuestros ojos, fue llegar al mirador. Contemplamos un hermoso escenario con la Bahía entera de telón de fondo, adornado con el vuelo espectacular de guacamayas verdes (Ara militaris)* libres, quienes volaban muy cerca de nosotros. Sus gritos parecían decirnos “ánimo, continúen”.

En el mirador tomamos un breve descanso, para desayunar y rehidratarnos antes de continuar por el camino, que no era más que un sendero trazado por el paso de animales. Las cumbres de la Sierra, parecían aún muy distantes.

Íbamos concentrados: había que tener cuidado en ver donde se ponía cada paso, pisar una piedra suelta podría hacernos caer al barranco. De tanto en tanto, alguna rama nos obstruía el paso o golpeaba nuestros cascos. Transcurrieron varias horas mientras seguíamos subiendo, salvo alguna leve bajada que en ocasiones se presentaba, aliviando la tensión en los músculos de las piernas, justo cuando sentíamos que ya no podíamos más.

La caminata era fatigante para la mayoría. El sol se sentía cada vez más fuerte sobre nuestras cabezas y sudábamos mucho. El agua fresca de los arroyos, en los cuales nos reabastecíamos del vital líquido y la sombra de la vegetación recargaban nuestras energías, para poder llegar a nuestro destino.

Llegamos al sitio que designamos campamento base al caer la tarde. Como lo dijera la escritora Anna Quindlen: “Mire qué vistas, señor, mire qué vistas” fueron las palabras de quienes nunca habían estado ahí antes. Con un trabajo de equipo ejemplar, la instalación del campamento fué muy rápida. Había que ganarle a la neblina que invadía las cumbres, quitando visibilidad. Tras casas de campaña levantadas, fogata encendida, agua y leña abastecidas, un bello atardecer en tonos rojizos, una estupenda cena bajo las estrellas, caímos rendidos en el sueño reparador.




Día DOS
24 de Noviembre


Nos levantamos al amancer. Un rápido desayuno energético y de vuelta al camino, ¡nuestro destino principal nos seguía esperando!. Bajamos al cañón, cruzamos arroyos y ríos. La vegetación, a diferencia de las cumbres nuevamente era abundante. Vimos un armadillo (Dasypus novemcinctus)**, tomando agua, quien huyó rápidamente al sentir que nos acercábamos. Coloridos ejemplares silvestres de la cuetlaxochitl o flor de nochebuena (Euphorbia pulcherrima), crecen abundantes junto al río, decorando el paisaje con sus hojas rojas en ésta época del año.

Durante el trayecto, aprendimos a reconocer algunas especies de hongos y plantas comestibles,

Cruzamos el río, con la ayuda de una tirolesa, para evitar mojar las cámaras. Llegamos a la primera cascada, que tiene una caída aproximada de 25 m, pese a su belleza, aún era pronto para asombrarse. Cuesta arriba, nos esperaban más sorpresas: una segunda y tercera cascadas. Ésta última, con una altura aproximada de 90 m y una caída espectacular. Para llegar a ella, hubo que escalar el muro de piedra que la protege. Kiako, un labrador, inseparable compañero de Manuel, tuvo que quedarse esperándonos aquí. Pese a que el agua estaba helada, ninguno pudo resistir la tentación: pronto estábamos todos dentro de la fosa. El ruido que hace el agua al caer es ensordecedor, la brisa que se levanta, te empuja. Difícil de explicar con palabras la belleza del lugar y las sensaciones vividas, esperamos que las fotos les transmitan un poco de su magia.

Para volver, bajamos a rappel el muro de piedra. Recibimos la noche en pleno camino de vuelta al campamento base. La ocasión ideal para guiarnos con el GPS. Aunque Diego, uno de nuestros experimentados guías, nos demostró como la tecnología, aunque facilita las cosas, no es indispensable. Como parte de sus enseñanzas en materia de supervivencia, nos hizo afrontar el miedo a la oscuridad, llevándonos un buen trecho (con las lámparas apagadas) a través de la oscuridad y espesura de la selva, enseñándonos a rastrear, a buscar indicios y guiarnos por las estrellas.

Entrada la noche, llegamos al campamento, descubriendo que algún animal salvaje lo había visitado, atraído por los restos de comida. Como buen y organizado equipo de trabajo, las responsabilidades estaban repartidas. Kei, el más jóven de los integrantes de la expedición era el responsable de avivar y alimentar la fogata. Las chicas organizmos el campamento y tendimos la ropa mojada, mientras los chicos cocinaban.

Bajo el resplandor de la magia de la luna llena, cenamos alrededor de la fogata. Noé, quien es terapeuta, a pesar de lo cansado que estaba, nos dió unos estupendos masajes reparadores. Un ambiente cargado de buen humor, alegría y energía nos rodeaba, pese al cansancio físico. Todos comentábamos al respecto de ello. El contacto con la naturaleza intacta nos había contagiado de esa sensación de bienestar y libertad.




Día TRES
25 de Noviembre


Amaneció. Desayunamos. Empacamos y recogimos en silencio. Nadie parecía querer irse. Recogimos todo la basura que generamos, dejando el sitio de la acampada como lo encontramos: sin una huella visible de nuestro paso, salvo las dejadas por nuestro calzado.

Sabíamos que el cansancio sería notorio en algunos, pero cual fué nuestra sorpresa, que a paser de ese cansancio, nadie perdió el ritmo. Llegamos nuevamente al mirador, contentos y con muchas pilas.

Aceleramos el paso cuesta abajo. Se acercaba la hora en que nuestros familiares, amigos y patrocinadores nos esperaban para darnos la bienvenida, reunidos en el restaurante Spiaggia, donde nos recibieron con un verdadero manjar.


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Gracias a nuestros patrocinadores, por ayudarnos a hacer posible esta expedición.

Gracias a nuestros familiares y amigos, por el apoyo y las porras.

Pero sobretodo, gracias a los que participaron.

Cristina, que a pesar de agriparse desde el primer día, nunca perdió el ánimo y fue la primera en escalar y rappelear. Que a pesar de perder la voz en la noche (“dos hadlada adi”), platicó y platicó en la fogata.
Ruth, que a pesar de la picadura en la mano, llegó a la cascada y se bañó en ella; que pese a su temor a la oscuridad, caminó en la selva con la lámpara apagada.
Manuel, que cargó con la cubeta de peltre, que llevaba doble peso a su espalda, que recogió la basura dejada por otros en la Sierra, que tomó unas excelentes fotos y nos hizo reir un montón.
Sergio, que nos contó historias interesantes, que cargó con la lata de Spam y misteriosamente regresó con ella, que grabó en video el recorrido, y que lo registró en el GPS.
Kei, (con tan solo 11 años de edad) que hizo la fogata y la alimentó los tres días, que cargó su mochila pesada, que peló cañas de indio para todos, que llenó los botes de agua, que no se quejó ni una sola vez y bautizó el olor de los “frutos secos y más”.
Kiako, que como “mejor amigo del hombre” nos cuidó y acompañó todo el tiempo, que cargó su propio alimento, que nos perfumó el camino completo de ida, que aulló, ladró y roncó, que trajo buena parte de la basura de regreso.

Nuestros guías ( y mis compañeros de Límite Natural, A.C.): Alex, Diego y Noé, por su profesionalismo, sus conocimientos, su simpatía, sencillez y paciencia. Por llevarnos a un lugar mágico.

Y a nuestros cayados. Sin los bastones, creo que no hubieramos llegado muy lejos...
jejeje


Jess


(Alex, Sergio, Ruth, Manuel, Cristi, Noé
Jess, Kei, Diego)



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* La guacamaya verde está considerada en peligro de extinción por el gobierno mexicano dentro de la NOM-Ecol-059-1994. Internacionalmente está protegida dentro del apéndice I de la Convención Internacional sobre Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que prohíbe su comercialización.

** Los armadillos necesitan beber agua constantemente. La caza desmedida ha sido un factor muy importante que limita su población, ya que es una especie que tiene bajo potencial reproductivo.

martes, 6 de noviembre de 2007

Verde



Bosque subtropical caducifolio, en la región de Soyatán.



Foto: Jessica Soler • Julio 30, 2007 • Soyatán, Jalisco

viernes, 2 de noviembre de 2007

Estrellas

Y no precisamente las de la bóveda celeste.





Stars. And not exactly those at the sky.



Fotos: Jessica Soler • Octubre 2007 • Vista Paraíso, Jalisco.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Flores Silvestres





Para acompañar estas fotos, nada mejor que este hermoso poema de Javier Fabris:


Explosiones de Primavera

Florecillas silvestres que decoran el planeta
pintando el paisaje de mil colores
y la alquimia de un mágico efluvio
de exquisitos olores.
Sembradas con buen deleite
por los insectos y las aves
los murciélagos y el viento;
humildes sonrisas de la Naturaleza,
muchos pasan sin siquiera mirarlas;
indiferencia de más de un ingrato o
autómatas de la vida.
Su modesta existencia
no hace que pierdan un ápice
de su belleza.
Yo me deleito con su presencia
siempre que puedo
me detengo a observarlas
e inflaman en segundos mi esencia
maravillándome de sus formas
y asómbrandome
con que sapiencia
combinan sus tonos.
¡qué bello es lo simple!


Gracias Javier, por compartir estas bellas líneas. Te aviso que yo soy de las que no sólo se detienen a mirarlas: ¡ni una se me escapa!!


















Poesía: Javier Fabris
Fotos: Jessica Soler • Octubre 2007 • Vista Paraíso, Jalisco

En la cima


"Vista Paraíso".



Foto: Jessica Soler • Octubre 2007 • Vista Paraíso, Jalisco

Atardecer en Vista Paraíso

Con las siluetas de las montañas de la Sierra Madre, de telón de fondo.



Sunset at "Vista Paraíso", with the mountains of the Sierra Madre as a background.




Foto: Jessica Soler • Octubre 2007 • Vista Paraíso, Jalisco

Cimarrón



Vista al pueblo de Cimarrón, en la Sierra Madre Occidental, tomada desde "Vista Paraíso".

A panoramic view of the town called "Cimarrón", up the hills in the Sierra Madre Occidental. Photo shot from "Vista Paraíso Ranch".



Foto: Jessica Soler • Octubre 2007 • Vista Paraíso, Jalisco

miércoles, 31 de octubre de 2007

Camino a la Sierra


The road from Puerto Vallarta to the mountains at Sierra Madre Occidental.


Foto: Jessica Soler • Octubre 2007

viernes, 5 de octubre de 2007

Camuflaje

No sólo hermosos pinos y coloridas florecillas podemos encontrar en el bosque tropical subcaducifolio. Si observamos con atención, camuflajeados entre ramas, entre hojas y agujas secas que cubren el suelo, entre rocas y plantas, hay muchas criaturas vivientes.








Fotos: Jessica Soler • Septiembre 30, 2007 • San Sebastián del Oeste-Los Reyes • Sierra Madre Occidental

Libélula 3



Ver más fotos de libélulas en:
Dragones en peligro y
¿Color o Blanco y Negro?



Foto: Jessica Soler • Septiembre 30, 2007 • Sierra Madre Occidental

martes, 2 de octubre de 2007

Vista a la Sierra






Foto: Jessica Soler • Septiembre 30, 2007 • Sierra Madre Occidental

En Rojo y Negro



Insecto cII.


Foto: Jessica Soler • Septiembre 30, 2007 • Sierra Madre Occidental

Ventana de San Sebastián





Foto: Jessica Soler • Septiembre 30, 2007 • San Sebastián del Oeste, Jalisco

Ventana a San Sebastián



Vista de San Sebastián del Oeste, enmarcada por un bosque de robles, encinos y oyameles en la Sierra Madre Occidental.

Bosque Tropical Subcaducifolio.



Foto: Jessica Soler • Septiembre 30, 2007

Sierra Madre Occidental: Florecillas3






Flores en Bosque Tropical Subcaducifolio.

Fotos: Jessica Soler • Septiembre 30, 2007 • Sierra Madre Occidental

lunes, 1 de octubre de 2007

Sierra Madre Occidental: Florecillas2








Flores en Bosque Tropical Subcaducifolio.

Fotos: Jessica Soler • Septiembre 30, 2007 • Sierra Madre Occidental

Sierra Madre Occidental: Florecillas

En gama de azules y morados...









Flores en Bosque Tropical Subcaducifolio.

Fotos: Jessica Soler • Septiembre 30, 2007 • Sierra Madre Occidental

martes, 10 de abril de 2007

Instantes de Yerbabuena 17




Foto: Jessica Soler • Abril 5, 2007 • Yerbabuena, Jalisco

domingo, 8 de abril de 2007

Instantes de Yerbabuena 14



Burro ensillado. Puerquitos jugando.




Foto: Jessica soler • Abril 5, 2007 • Yerbabuena, Jalisco