domingo, 10 de diciembre de 2017

09-12



Por tanto tiempo, se buscaron en los ojos de otros rostros, en el brillo de otras sonrisas, en el calor de otros abrazos, mas no se hallaban.

Bastó un cruce de miradas, dos enormes sonrisas, una esquina y la historia inició.
La afinidad fue tanta, que su energía se sumó y ellos lo sintieron en su corazón.

Se hablaban a través de las nubes, el atardecer, el viento y la Luna. Sus diálogos, no necesitaron de palabras. 


Él cruzó la calle, la tomó de la mano y la besó en la mejilla...
Ella recuperó su sonrisa rota y el amor que se le había perdido.
Eran dos perfectos desconocidos, hasta que un día se cruzaron en el camino. 



"Yo a ti te conozco de antes 
he visto esos ojos andantes 
Te conozco de antes 
tal vez de un tiempo en que 
mi memoria no alcanza 
tal vez de un tiempo en que 
no habitaba esta masa 
tal vez de un tiempo en que 
el lenguaje no hablaba 
tal vez mi tiempo fue... 

Te conozco de antes 
he visto esos ojos andantes 
Te conozco de antes 
y no es de cruzarnos en la calle, no 
Te conozco de antes 
y esto me provoca pensarte 
te conozco..."





martes, 5 de diciembre de 2017

Luz de Luna




Ella siempre le hablaba a la Luna, escuchando sólo el eco de su propia voz, que regresaba. 


Días atrás, sin embargo, por fin, recibió de vuelta un mensaje y entendió: su corazón roto, había recogido todos y cada uno de sus pedazos; su alma resquebrajada, había vuelto a fortalecerse. 


Todo lo bueno en Ella, con el tiempo, se había recuperado. 


Y así, mientras los ojos de Él la miraban, bajo la luz de la Lunaentendió que la hora de volver a confiar, de entregarse, hoy había llegado. 



Relato: Jessica Soler • Diciembre, 2017

Foto: Jessica Soler • Diciembre, 2017

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Acción poética



Foto: Jessica Soler • 2017 • Puerto Vallarta, Jalisco

lunes, 27 de noviembre de 2017

¿Porqué yo?



Hacía un par de semanas que no se habían encontrado, desde ese día en que él se había acercado a saludarla.

Cuando él la tomó de la mano, ella, que era extremadamente sensible a detectar la energía que emana de las personas, se sobrecogió: una extraña y fuerte energía pasó de su mano a la suya.

Después no volvió a verlo en semanas. Seguía desconociendo todo respecto a él, sin embargo no podía sacarlo de su mente. Cerraba los ojos y ahí estaba él, parado frente a ella, con los lentes oscuros alzados, vistiendo mezclilla, mostrando sus ojos profundos y su hermosa sonrisa.

Llegó incluso a extrañarlo, a preocuparse, ¿volverían a verse? ¿le habría pasado algo? ni siquiera sabía cómo se llamaba...


Hoy, cuando empezaba a hacerse a la idea que probablemente no volverían a verse, lo encontró parado en una esquina. Otra esquina. No la que solían encontrarse antes. De hecho, pocas veces transitaba ella por esa esquina. Ella estaba preparada y condicionada a reaccionar en situaciones imprevistas, así que reaccionó sin poder ni pensarlo: ¿para dónde vas le preguntó?


Y así fue como supo cuál era su nombre.


Hablaron sin parar, como si se conocieran de siempre. Aunque se sentía muy nerviosa, su presencia la llenaba de paz. Ella era luna, él era jaguar. Y cuando él la abrazó, mientras sentía su alma y su corazón en pedazos, reintegrarse, algo en su interior le dijo que era el correcto. 


¿Porqué yo? 

Esa fue la pregunta que él hizo cuando volvieron a verse. 

Y ésta era la respuesta de ella.


Ilustración: Autor desconocido
Microrelato: Jessica Soler • Noviembre 2017 • Una historia de la realidad que a veces parece ficción o de la ficción que a veces parece realidad.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Querer decir tanto...




Lo conoció a él. Una persona con la cual se sentía bien, por primera vez después de tanto tiempo. Poco a poco se fue metiendo en su vida y ella en la suya. 

Un día, él le robó un beso. Ella, gradualmente, se fue enamorando. Fueron sus ideales compartidos, la música no gustada, sus palabras, la manera en que la hacía reír, la manera en que la hizo sentir libre y viva de nuevo. Y así, fue derrumbando la muralla que la protegía.

“Hay que construir confianza” él le había dicho. Comunicación y apertura es lo que ella le había pedido. Desnudó su alma y su cuerpo ante él, depositando en sus manos ese libro preciado, en cuyas hojas estaba plasmado quién era ella, sus valores y su integridad. Depositó en sus manos cientos de pruebas de confianza.

Y él, a cambio, le atestó una puñalada. Directa y certera: destruyó en segundos lo que había tomado tanto tiempo en edificarse. “Me enteré cosas sobre ti que me hacen retirar mi confianza y alejarme”. 

Ella le había abierto las puertas a su vida, de par en par. Con tristeza, hoy, se daba cuenta que él no lo merecía. Él había elegido distanciarse sin tomarla en cuenta, sin investigar, sin darle una oportunidad, sin derecho a réplica, sin valorar lo que había sido puesto en sus manos.



Ella hubiese querido decirle tantas cosas, pero eligió no decirle nada... 


-Limpiaría sus lágrimas, recuperaría los pedazos de su sonrisa rota y reconstruiría su muralla. Más alta y más fuerte, donde ni él ni nadie pudieran volver a lastimarla.-



Ilustración: Jasmin Junger
Microrelato: Jessica Soler • Noviembre 2017 • Una historia de la realidad que a veces parece ficción o de la ficción que a veces parece realidad.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Hoy, bien y de buenas




Día con día, al inicio de la jornada, cruzaban su camino cada mañana.

Uno de esos días se dijeron buen día.
Conforme pasaron los días, el "buen día" iba acompañado de una gran sonrisa.

Ignoraba todo: ¿Cómo se llama? ¿En qué trabaja? ¿A qué dedica su tiempo libre? ¿Qué música escucha? ¿Cuál es su comida favorita? ¿Cual es su color favorito? ¿Qué cosas te hacen feliz? ¿Qué aspiras en tu vida?

Un sin fin de preguntas -aquellas cuya respuesta determinan quién uno es- no tenían respuestas, pero a ella no le importaba. Sólo sabía que ese saludo e intercambio de sonrisas, no sólo le alegraban la mañana: el brillo de esa sonrisa iluminaba el resto de su jornada.


Así, transcurrieron innumerables mañanas. 


Sin embargo, hoy era diferente. Ella estaba triste. Su sonrisa rota estaba perdida.


Inexplicablemente, él cruzó la acera, se acercó a ella, quitó los lentes que cubrían sus ojos y con un gesto para saludarla, la tomó de la mano, le dio un beso en la mejilla y le dijo "hoy, bien y de buenas"



Ilustración: Claudia Tremblay
Microrelato: Jessica Soler • Noviembre 2017 • Una historia de la realidad que a veces parece ficción o de la ficción que a veces parece realidad.

martes, 14 de noviembre de 2017

Cascada Agua Azul


Hacia días que tenia esa sensación... 

Trataba de apagarla, silenciarla, pero se hacía más y más fuerte. No le gustaba nada cuando ese sentimiento extraño se apoderaba de ella: sexto sentido había oído que lo llamaban.

A diferencia de otras veces, la sensación no la dejaba, así que se armó de valor y decidió que tendría que verlo por ella misma.

Conocía de memoria el camino sinuoso, con sus cuestas empinadas y abruptas bajadas, que dejaban los pies cansados y polvosos. Lo había recorrido varias veces. Conocía los arañazos que le dejarían las malezas, los tropezones con las piedras, presintió algunas de las heridas que recibiría al transitarlo y sabía que probablemente le dejarían cicatrices. Aún así, avanzó de prisa. La única manera de saberlo era llegar a la cima.

Ya había llegado hasta ahí, no podría darse la vuelta así sin más, sin saber si es que había llegado a tiempo. Sólo restaba asomarse y corroborarlo. Respiró profundo y lanzó su pregunta.


-Ya hablaremos, le contestó el eco.


Pensó en sus labios húmedos y sus ojos profundos. Recordó la calidez de sus abrazos y la magia de sus risas. Las conversaciones y los momentos juntos. Anheló verlo por días, y hoy, que estaba tan cerca, reinaba el silencio. 

Al asomarse, se dio cuenta de su amor a destiempo. Inexplicablemente el azul de sus ojos cegado estaba. Raudales de ellos emanaban y mojaban su cara.


A pesar del silencio, dentro de ella, la voz resonaba.


-Ya hablaremos.


Mientras, en la bella cascada Agua Azul, no corría más el agua...



Ilustración: Felix Morand
Microrelato: Jessica Soler • Noviembre 2017 

martes, 7 de noviembre de 2017

Tengo ganas de verte




Un día más, como tantos otros, estaba a punto de llegar a su fin.


Suaves olas melódicas, salpicaban sus pies descalzos, al terminar su sinfonía a la orilla.
Con su murmullo constante, apagaron sus sollozos.

Se enjuagó presurosa las perlas cristalinas que resbalaron por sus mejillas y con delicadeza, se las brindó al infinito, mientras fluían los recuerdos: sus brazos rodeándola, sus labios robando un beso de los de ella, sus ojos profundos...

La luna asomó un poco antes.
Durante unos minutos, compartió el horizonte con el imponente Sol.
Mientras, ella recogía entre la arena sus pedazos, sus ganas, sus sueños. Su sonrisa rota.

¿Cuántas veces la había perdido?  Tantas, que había perdido la cuenta.

Suspiró profundamente,
agradecida por esos instantes compartidos. Por ese breve destello de luz que la había iluminado.
Ese destello que le permitió encontrar una vez más, su sonrisa. La acomodó en su cara y murmuró unas palabras.

"Tengo ganas de verte..."







Ilustración: Octavio Jiménez
Historia: Jessica Soler • Noviembre 2017 







martes, 10 de octubre de 2017

Tus ojos






Poesía: Jessica Soler • Octubre 9, 2017 

domingo, 3 de septiembre de 2017

Murmulla el mar



Ruge furioso el mar 
durante la tormenta.
De su incesante clamar,
luego se lamenta.

Si está en calma y prestas atención
percibirás como en tus oídos,
con mucha emoción,
susurra palabras de amor.


Poesía: Jessica Soler • Septiembre 2, 2017
Foto: Playa Mayto, Cabo Corrientes, Jalisco • Mayo 27, 2017

miércoles, 30 de agosto de 2017

Corazón y mente



Corazón,
guarda silencio.
¡Deja de estarme gritando!
¿Te das cuenta que no es momento 
de ir por ahí, amando?

Mente,
déjame descansar.
De este constante bombardear,
con tantas palabras y versos
que a Él le quisieras dedicar.

Les recuerdo a ambos
el dolor sentido
tras tanto desengaño.
No permitan por favor
que vuelvan a hacernos daño…


Poesía: Jessica Soler • Agosto 29, 2017
Foto: Autoretrato • Agosto 30, 2017

lunes, 28 de agosto de 2017

Pensando en ti

Amanece,
lluvioso y nublado.
Humeante,
una taza de café en mi mano,
me hace pensarte
y me transporta a tu lado...


Poesía: Jessica Soler • 28 agosto 2017

domingo, 27 de agosto de 2017

Si te miro, y me miras...




Si abres los ojos,
ahí estaré.
Mi mirada, fija en tu mirada.
Tus ojos,
llenando mis ojos de silencio.
Ese silencio que no necesita palabras.

Si cierras los ojos,
ahí estaré.
Cada centímetro de mi piel
recorrerán de nueva cuenta tus dedos,
mientras me piensas,
rescatándome de tus recuerdos.

Tu mirada devorando mi mirada,
sin necesidad de palabras,
nos deja sin aliento.
Verás entonces
que los rollos y los miedos
se los lleva el viento.



Poesía: Jessica Soler • Agosto 27, 2017

sábado, 19 de agosto de 2017

Pláticas con la Luna VI



Alguna vez me mostraste
tu cara incendiada
preciosa y brillante,
completamente iluminada.

Después te ocultaste
en la negrura del firmamento,
y contigo te llevaste
lo más profundo de mi pensamiento.

En ciclos te riges,
así que me podrías explicar
porque siempre me afliges
haciéndome desvariar.

No lograba comprender
ese afán tuyo
de hacerme caer 
con tanto barullo.

¡Rompe este hechizo!
que hace del amor
un ente escurridizo,
te suplico Luna, por favor.

Te encontré la otra noche
espiando por mi jardín.
Sin ningún reproche
me alegré de verte al fin.

Sentí mi corazón palpitante 
cuando en el cielo comenzaste a brillar,
destellando radiante,
dejándome nuevamente amar.


Gracias, Naná Kutsini...



Poesía: Jessica Soler • Agosto 19, 2017



sábado, 15 de julio de 2017

El Sol y La Luna




Ha sido un largo día para Él.

Es la misma rutina, día tras día, y hoy está por terminar nuevamente, un día extenuante. Sigue en pie impasible, imponente e intimidante. Sin permitir a nadie mirar detrás de esa fachada.

El sol está a punto de desaparecer tras el horizonte…



Ha sido un largo día para Ella.

Es la misma rutina, día tras día, y hoy está por terminar nuevamente, un día extenuante. Sigue en pie impasible, con firmeza y entereza, oculta tras las sombras. Sin permitir a nadie mirar detrás de esa fachada.

La luna pronto aparecerá tras el horizonte…



¿En qué momento fue que sus ojos cruzaron miradas por primera vez?
Ninguno lo recuerda claramente. Pero ambos saben en su interior que ese cruce de miradas, desnuda su alma.

¿En qué momento fue, que al entrelazarse sus manos, derribaron las fachadas?
Nadie lo vio suceder. Pero ambos saben en su interior que ese roce de sus manos, les roba el alma.


Imponente e intimdante, Él le roba al Sol su energía vibrante, ese fuego que recorre sus entrañas. Se acerca a ella lentamente, entrelaza sus manos y roza sus labios. La besa con ternura, mas el fuego que arde en su interior, ése que le ha robado al Sol, embriaga su alma.

Ella lo deja acercarse lentamente, entrelaza sus manos y siente el roce de sus labios. Ha permanecido oculta tras las sombras por mucho tiempo. Siente su alma incendiarse.

Él vuelve a besarla, pero ya no puede controlar ese fuego que lo engulle. Ella siente lo mismo y el incendio los embriaga. 



Llega el ocaso, pero ellos le han robado su fuego. 
El cielo se ilumina en tonos de grises.



Lo que ellos no han visto aún, es que la Luna, tras el ocaso, asomará su mirada. 
Y ese fuego que al Sol le han robado, iluminará radiante su hermosa cara plateada.



Cuento: Jessica Soler • Junio 10, 2017
Para él y por él, que un día leerá estas líneas. Como mucho de lo que hay en estos instantes. 

lunes, 12 de junio de 2017

Hacia La Luz...









Tortuga carey (Eretmochelys Imbricata) regresando al mar.


Foto: Jessica Soler • Mayo 28, 2017 • Playa Mayto, Jalisco