domingo, 1 de julio de 2018

Pláticas con la Luna VII: Kinich Ahau




Tantas veces he creído en ti,
Naná Kutsini...
¡tantas veces te he buscado
y con tu luz me he guiado!

He admirado tu cara plateada, que deslumbra,
en tus noches iluminadas,
he caminado silenciosamente, en penumbras,
en tus noches apagadas.

¿Recuerdas esa noche
que te dije estaba en paz?
Callando cualquier reproche,
una gran sonrisa surcó mi faz.

A Kinich Ahau enviaste,
para que mi camino cruzara
y el cielo iluminara,
con su brillante luz dorada.

Lentes oscuros Él llevaba,
cubriendo sus ojos profundos,
hermosos luceros,
que a su bello rostro enmarcaban.

Al clarear el díadel inframundo salía.
Tenía una cualidad:
pasear por el cielo debía,
llenándolo de vida y bondad.

Habrá sido su mirada irresistible,
quizá su corazón bondadoso,
tal vez su alma atormentada,
o sus brazos amorosos,

el roce de su piel 
con mi piel,
o sus labios húmedos 
besando los míos,

habrá sido el hilo rojo
o la flecha de cupido:
al amor se fue en arrojo
mi corazón derruido.

Al caer la noche,
él desaparecía.
Completamente desconcertada,
yo nada entendía.

Tiré piedras a su ventana,
esperando su rostro asomara.
Quise brindarle mi tiempo
y me quedé con su silencio.

Perlas cristalinas
resbalaron por mis mejillas,
mientras te buscaba desesperada,
esta noche desconcertada.

"Cierra los ojos
y presta atención,
deja que tu luz interna te guíe",
fue tu recomendación.



Al llegar la oscuridad, 
al inframundo tiene que regresar.
Tiene que protegerse del fuego interno 
que lo consume por amar.

Mientras tu, 
Luna divina, 
brillas a lo alto,
Él se convierte en jaguar.



Te imploro, Luna, 
suaviza su luz impía,
que resurja el hombre que en el jaguar habita
y sepa cuánto lo ama el alma mía.







Ilustración: Nadia Van der Donk
Poesía: Jessica Soler • Junio 2018 
Para Víctor Hugo, el hombre jaguar.

viernes, 23 de marzo de 2018

El mayor regalo




Libre me conociste y en completa libertad, sin restricción alguna, elegí estar a tu lado.

Sin dudarlo, volvería a elegirte una y otra vez.
Atesoro cada sonrisa que de mí desprendes, cada suspiro que generas y doy infinitas gracias por ello.

Agradezco ese gran regalo que me brindas:
dejarme libre…


Ahora, quiero que sepas: no me he ido y elijo no irme.
Quiero seguir amándote y que sigas amándome,
quiero que me conozcas en mis días más oscuros y conocerte en los tuyos.
Quiero tender mi mano a ti, cuando sientas que te engulle la oscuridad o los traumas del pasado,
y quiero sujetar con fuerza la tuya, cuando sea a mi a quien estén buscando.

Quiero secar tus lágrimas cuando la tristeza invada tu alma
y deseo poder compartirlas contigo, cuando invada la mía.


Dices que las palabras se las lleva el viento…
Por ello, es que hoy, aquí te escribo.


Si el que necesita alejarse eres tú, eres libre de hacerlo, no te juzgaré por ello. 
No te pediré que permanezcas a mi lado.
Pero si me amas como dices hacerlo, no me alejes de tu lado.

Naná Kutsini nos ha enseñado
que por más que haya días en penumbra,
siempre le seguirán días radiantes, 
completamente iluminados.




martes, 2 de enero de 2018

2017 • Tortugas en el cielo

Por un breve instante, al ocaso del último día del 2017,
el cielo me envió una señal que con mi cámara tuve la fortuna de captar...

Se va un año lleno de retos, de tropiezos y decisiones fuertes, de lágrimas y tristeza,
pero también de pequeños logros y aciertos, de risas, de esperanza y sobre todo,
de magia.

Con tortugas marinas inició ésta faceta de mi vida, 
con tortugas marinas se dieron las buenas amistades
y con tortugas marinas, allá en el cielo,
le digo adiós a dos mil diecisiete.



Foto: Playa Mayto, Cabo Corrientes, Jalisco • 31 Diciembre, 2017