jueves, 11 de octubre de 2007

Fumigando

Tengo mucho material archivado en un montón de CD's sin etiquetar, pues por problemas en la compu, tuve que respaldar deprisa. Poco a poco algo de ese material irá saliendo a la luz, aquí en Instantes. Este año en la Bahía toda la flora padeció una fuerte plaga de cochinilla rosada... Ah, y hubo muchos casos de dengue...

¿Pero qué relación tiene el uno con el otro me preguntaran?

Espero que el siguiente fragmento de un ensayo de Javier Fabris les saque de algunas dudas y los haga reflexionar acerca de la importancia de un Desarrollo Sustentable.




Ahí viene la plaga. Me gusta bailar y cuando estoy…

Las plagas son el resultado de desórdenes ecológicos, como en este caso el hombre es el interfecto, pues atribuimos a él la culpabilidad. Comienzo porque hay brotes de dengue y se debe, principalmente, a que ya no cantan las ranas en el estanque, quedaron sepultadas en cemento, porque el progreso necesita calles, casas, iglesias, canchas de futbol rápido, estacionamientos, etc. y los mosquitos eran su comida. Ahora esa comida anda volando, ya no tiene su depredador natural y se volvió plaga.

El humano se infectó de dengue y no sólo es la enfermedad que el mosquito Aedes aegypti transmisor del virus Flaviviridae, también lo es porque afecta su economía, sobre todo la del turismo.

Nada es malo ni nada es bueno sólo se tienen consecuencias, y si no hay un crecimiento realmente sustentable, las plagas surgen en su pestilente realidad. Los desórdenes ecológicos son consecuencia, en muchas ocasiones producto de los desórdenes sociales. La corrupción, el enriquecimiento rápido de los abominables gobernantes, la falta de aplicación de las leyes debido al cohecho de los grandes inversionistas, a la negligencia e ignorancia de las autoridades y pueblo, en fin, ahí están las consecuencias, pero continúan, al parecer en una espiral infinita de estupideces.

¿Cómo acabar con el riesgo de contraer dengue? Pues se ocurre lo más fácil y no lo más adecuado, fumigar, sólo que al hacerlo no se ataca al mosquito nada más, sino también a otras especies benéficas como son las catarinas, Adalia Bipunctata, que son los depredadores naturales de la cochinilla rosada (maconellicoccus hirsutus Green) y que han desaparecido a causa de las fumigaciones, pero en lugar de buscar restablecer los ecosistemas continúan queriendo derribar miles de árboles infestados desertificando amplias zonas no solamente por las necesidades de crecimiento urbano sino por ignorancia y torpeza humana.


Texto: Javier Fabris, Ambientalista • Septiembre 30, 2007 • Puerto Vallarta, Jalisco
Foto: Jessica Soler • Abril 4, 2007 • Puerto Vallarta, Jalisco

3 comentarios:

El TITO dijo...

Vecina, le recomiendo muy humildemente que revise mi blog, por ahí anda un post que se llama Armagedon, me parece, o el mundo se va a acabar... no recuerdo, pero hablo precizamente de esto.

Saludos

Escarlata Mix dijo...

Amiga mía: dime nomás como puedo participar y entro a pertenecer a esa noble causa. De antemano te digo (y no es habladuría) que pensaba editar un par de post dedicados a la tierra y al agua. Claro, mi blog es bastante variopinto, pero una cosa que me angustia es el sentimiento de culpa que me invade al saber que todo el desastre que se pronostica cuando la tierra se sacuda para intentar renovarse no la padeceré yo sino mis hijos, al cual estoy trayendo al mundo para que en el futuro tenga dificultades. Que lamentable.
No te pierdo de vista. Por lo pronto el logo que publicas lo voy a introducir en mi espacio. Saludos.

Jessica Soler dijo...

Vecino, busqué y busqué esa entrada, porque honestamente, no recuerdo haberla leído (y si sirve de algo, comento que ya leí el blog completo)

Me encantaría me pasaras el link, para enlazarlo.


Mi estimado Escarlata Mix, ¡no sabes qué gusto leerte!! (y más saber que sigues vistando INSTANTES con frecuencia). Me pasa igual que a tí: pienso en mi hijo y el mundo que le tocará ahora que crezca... y a sus hijos... y... prefiero no pensar y hacer lo que está en mis manos, al menos, para no quedarme con esa sensación de culpa. Recibe un gran abrazo de letras, amigo.