martes, 26 de diciembre de 2006

Cuetlaxochitl



Flor de Nochebuena - Euphorbia pulcherrima.


Rescatando lo nuestro.


¿Cuántos de ustedes saben que la "flor de nochebuena" es originaria de nuestro país -México-, de la Sierra de Taxco, Guerrero? Nuestra CUETLAXOCHITL, del náhuatl que significa “flor de pétalos resistentes como el cuero”, en los tiempos prehispánicos representaba la pureza de la sangre sacrificada al astro rey para renovar su fuerza creadora que haría que el universo entero siguiera su marcha.

¿Y que el nombre de "poinsettia" lo lleva en honor del cónsul norteamericano que en el siglo 19 la transportó a los Estados Unidos?

En un esfuerzo por no permitir que se desvanezcan nuestros orígenes y tradiciones, los invito a llamar a esta hermosa flor por su nombre original: CUETLAXOCHITL y dejar que la influencia gringa se vea limitada al gordinflón creado por la Coca-Cola. La flor, por orígen, es nuestra, no de un estadounidense...




Tenemos también una hermosa leyenda que data de hace varios cientos de años y que surgió en alguno de nuestros pueblitos mexicanos.

Dicha leyenda cuenta la tierna historia de una niña de escasos diez años cuya madre tenía el encargo de tejer una cobija nueva para el pesebre del Niño Jesús de su iglesia, ya que la que tenía estaba muy vieja y raída. Ella aceptó encantada la distinción que le confería el párroco, empezó a elaborarla con gran entusiasmo, pero al caer gravemente enferma no pudo terminarla y la dejó a medias en el telar. La niña preocupada intentó acabarla, pero sólo consiguió enredar todos los hilos y las madejas. Al día siguiente, al atardecer, empezó la procesión al templo de todos los lugareños y la pequeña escondida detrás de un gran matorral, llorando, los veía pasar con enorme tristeza pues su madre seguía enferma y no había cobijita nueva para el Niño. De pronto se le acercó una anciana bondadosa y le preguntó qué le pasaba. Lucina, que así se llamaba la niña, le contó toda su pena y la buena mujer la consoló diciéndole que ya no se preocupara pues su mamá ya había sanado y que se apurara a cortar unas ramas de esa planta que la escondía y se las llevara como obsequio al Santo Niño.

La niñita, no daba crédito a lo que oía, pero obedeció dócilmente a la señora y con un manojo de aquellas ramas llegó corriendo al templo. Colocó con gran cuidado las varas alrededor del pesebre , mientras la gente en silencio la observaba. De pronto todo se iluminó y de cada rama había surgido una enorme estrella roja que entibió rápidamente el ambiente. La niña sonrió pues seguramente el Niño ya no pasaría más frío. Llena de contento salió corriendo y vió que todos los matorrales de la calle y las montañas, lucían estrellas radiantes iguales a las que había en el pesebre y que su humilde presente se había convertido en el más resplandeciente de todos los regalos.

Fotos: Jessica Soler
Foto 1: Diciembre 24, 2006 - Tropical America, San Vicente, Nayarit
Foto 2: Diciembre 14, 2006 - Mercado de San Miguel de Allende, Guanajuato

2 comentarios:

Ivan Poblete dijo...

Quisiera conocer la leyenda autentica del origen de cuetlaxochitl,es decir, la version de los indigenas.ya que debe haber alguna tradicion de aquella epoca. aunque sea debajo de las piedras.

jai dijo...

Con sopresa encontré este blog navegando por la web... humildemente te invito a conocer el mío, creo que tenemos más de algo en común para compartir.
Saludos desde Chile.