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viernes, 22 de enero de 2021

Resiste!

 



Durante años, ella había tratado de desprenderse de aquel "don" que le había sido otorgado y por un buen tiempo, aparentemente lo había logrado.


A veces, recuerda, cuando era apenas una niña, la cantidad de veces que fue reprendida por hacer mención de eso, que veía y sentía. Era duramente reprendida. Tantas veces la silenciaron, que ella aprendió a silenciarlo también. 
Hasta el día, que Él se acercó a saludarla... 


Conforme Él se acercaba más y más a ella, cobraba fuerza, nuevamente. Al reconocerse mutuamente, la intensidad y brillo de La Luz que emitieron fue tal, que despertaron a La Oscuridad.


¿Quién osaba desafiarla de esa manera? Nadie podía, ni debía, de brillar tan fuerte. Por eso, sus alas habían sido cortadas.



Era tarde para tratar de silenciarlo. Ella dormía, plácidamente, acurrucada en los brazos de Él, cuando la invadió nuevamente, después de tantos años. La despertó de golpe, justo al mismo tiempo que Ella, tratando de defenderse en sus sueños, soltaba un fuerte golpe. Golpe, que desafortunadamente acabara en el abdomen de Él. Ella estaba aterrada, como lo había estado años atrás, sólo que ahora sabía disimular su terror. 


La Oscuridad se abrió camino a sus anchas, entre ellos. Ella, la conocía de tiempo atrás, sabía de lo que era capaz. Ya se había llevado, una vez, a su llama gemela. No le permitiría volver a hacerlo. Esta vez, lucharía con todas sus fuerzas. 


Los días que le precedieron, no fueron nada fáciles. Necesitaba recuperar fuerzas. Necesitaba resguardar la poca Luz que quedaba, para protegerla. La escondió en lo más profundo de su corazón. 


Resiste.


Ella, resistía. Ya lo había hecho. Podía volver a hacerlo.


La Oscuridad arremetía con fuerza. 



Sentía que ya no podía más, cuando otro como ella, por fin, apareció. Se había enterado de su existencia, meses atrás. Incluso, había intentado hablar con él varias veces, pues presentía que compartían cierto "don". No había manera de comprobarlo, sin verse en persona, sin embargo, no quería insistir demasiado, pues la Oscuridad los percibiría. Decidió esperar en silencio. Hasta que un día, recibió su mensaje, y acordaron encontrarse.



Salió a correr, como solía hacer cada día. Correr liberaba su espíritu y tranquilizaba su alma. Iba sonriendo, pensando que ese día, por la tarde, por fin descubriría si habían más como ella, cuando voló por los aires. 

Sintió el embate de la Oscuridad, pero en esta ocasión, sintió también un cálido abrazo invisible, su rostro fue girado hacia un lado y protegió su cabeza. Al caer,  vió el mensaje que estaba frente a ella:




Fue ahí cuando supo, con certeza, que no estaba sola. 
Al volver a creer en Él, supo que Dios había vuelto a su lado.

Y Ziya, por fin, conoció a Einyel.



Foto 1: Jessica Soler • Octubre 12, 2020
Foto 2: Jessica Soler • Enero 9, 2021

Microrelato: Jessica Soler • Enero 2021 • Historias del Angel, Ziya.
 




Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl

 


Él, fue llamado con antelación, a cumplir su ciclo. Sólo tenía 9 años, cuando la hora de visitar a Mictlantecuhtli llegó.

Al notar el brillo intenso que su mirada desprendía, con el evidente anhelo de experimentar todo aquello que le había faltado por vivir, Mictecacíhuatl, decidió interceder. "Lo has llamado antes de tiempo, permítele volver. Ella, lo espera".

"Amado mío, Mictlantecuhtli, nosotros somos los dioses de la muerte y la vida, démosle una oportunidad."


"Así será. Si logra cruzar las 9 dimensiones, y liberar a su Tonalli, Él podrá volver".


10 años después, Ella era llamada a cumplir su ciclo... justo cuando el Tonalli de Él, era libre otra vez. "Aún no es tu tiempo amada mía, RESISTE, yo NO ME RENDIRÉ. Aún nos falta encontrarnos, voy en camino." El Tonalli de Ella, se aferró a la vida. 

Lo que no sabía, es que Mictecacíhuatl, había intercedido por ellos: "Permíteles experimentar en vida, ese gran amor que se tienen, ya llegará el día, que vengan acá, juntos".



Ilustración: Kardia Flores
Microrelato: Jessica Soler • Enero, 2021 • Una historia de la realidad que a veces parece ficción o de la ficción que a veces parece realidad. 


lunes, 30 de noviembre de 2020

1111



1111 días han transcurrido desde aquel día...


El reflejo de sus ojos profundos y el brillo de su hermosa sonrisa, son la imagen que cruza por la mente de ella, al dormir, cada noche. 
Las últimas mil ciento once noches.

Un sin fin de preguntas -aquellas cuya respuesta (al menos eso ella cree), determinan quién uno es- cruzaron por su mente ese día.  ¿Cómo se llama? ¿En qué trabaja? ¿A qué dedica su tiempo libre? ¿Qué música escucha? ¿Cuál es su comida favorita? ¿Cual es su color favorito? ¿Qué cosas le hacen feliz? ¿Qué aspira en su vida?... 

Tras ese encuentro, ella fue descubriendo su propio reflejo en el mejor espejo: sus ojos profundos. 


Mil ciento diez candados, día tras día, ella fue abriendo. 
Las primeras puertas, eran enormes y pesadas. Y una inquietante oscuridad residía tras ellas. 
Aterradores monstruos sepultados, surgieron. Mil ciento diez batallas, ella había librado, para desterrarlos de su alma, por siempre.Al pasar los días, los candados abrían con mayor facilidad, y sus respectivas puertas, se sentían cada vez más ligeras.


Llegó el día en que debía abrir el candado 1111: avanzó decidida a quitarlo. Ella ya no tenía miedo. 
Al abrir la puerta de par en par, tuvo que entrecerrar los ojos: la magnitud de la Luz que ahí había, la deslumbró. Sin oscuridad y sin monstruos, a su alma re-conocía.


Hoy, nuevas preguntas cruzan por su mente. 
Sabe, con certeza, que las respuestas pronto conocerá.


Ilustración: Android Jones
Microrelato: Jessica Soler • Noviembre 30, 2020 • Una historia de la realidad que a veces parece ficción o de la ficción que a veces parece realidad. 

viernes, 23 de octubre de 2020

Almas Gemelas


 

El gran día había llegado. Hoy la llevarían por primera vez a la escuela.

Quiso vestirse ella solita y por supuesto, se puso sus zapatos rojos, que eran sus favoritos. Aún no sabía peinarse, así que la peinaron con dos coletas. Estaba nerviosa y tenía miedo, pero se lo aguantaba.

Cuando la dejaron en aquel enorme portón y se alejaron, al verse rodeada de tanta gente desconocida y extraña, en un enorme lugar, también desconocido, le temblaron un poco las piernas. Respiró profundo y avanzó, dando pequeños pasos. Se prometió a si misma que no lloraría. Una maestra la condujo a lo que sería su salón. Se sentó hasta atrás y durante toda la mañana, evitó cruzar mirada con los otros niños. Estaba aterrada, sin embargo, quería parecer valiente.

Unas horas después, sonó la campana y salieron al receso. Había un enorme patio y jardín. Ella fue a refugiarse a un rincón, donde había un gran árbol y muchas plantas. Se aseguró que nadie la viera, y dejó que las lágrimas sostenidas durante toda la mañana, rodaran por sus mejillas. No lo escuchó, ni lo vió venir, sólo sintió una mano, limpiándole las lágrimas, mientras la otra mano, tomaba una de las suyas y le decía: "no llores, yo voy a cuidarte, nunca vas a estar sola".

Al girar su cabeza, vio unos hermosos ojos, en una linda carita, iluminada por una gran sonrisa. ¡Y llevaba puestos unos tenis rojos!. Una inmensa paz la invadió. 

Se volvieron inseparables desde ese día. Jugaban, reían, aprendían y soñaban, juntos. Adoraba ir a la escuela. Él se había convertido en su mejor amigo. "Me gusta mucho la Luna", él le había contado, un viernes, mientras esperaban a la salida de clases, que los recogieran. "Cuando me siento solo, le platico, para que cuando tú la veas, te de mis mensajes, y así, es como si estuviéramos juntos, platicando y jugando". Llegaron primero por él, como siempre, pero no era alguno de sus padres quienes lo recogían, era su nana. Fue la última vez que lo vió.

Llegó el lunes, y él nunca llegó. Ni al día siguiente. Escuchó a las maestras comentar que tal vez estaba enfermo. Pensó mucho en él, deseando se recuperara pronto y fuera a la escuela, lo extrañaba mucho. Por la noche buscó a la Luna, para pedirle que le dijera que lo estaba esperando. 

Esa noche, tuvo pesadillas, le empezó a doler mucho el pecho y la panza. Soñó con él, le decía que nunca estaría sola, y que pronto regresaría a cuidarla, pero lo veía alejándose, cada vez más. Por la mañana no quiso ir a la escuela. Se negó rotundamente. Sus papás le dieron una fuerte nalgada, le dijeron que bastaba de rabietas, que iría a la escuela y PUNTO.

En cuanto entró a la escuela, vio a su maestra, la abrazó y se puso a llorar desconsoladamente. Tenía mucho miedo. La maestra la abrazó, mientras la llevaba a su salón, le dijo todo estaría bien. Pero no, no todo estaba bien. Él no estaba.

Cuando se acercaba la hora de la salida, vió que los padres de todos, habían llegado antes. Escuchó como la directora decía que Él, ya no volvería más a clases, y que las clases se suspenderían unos días, ya que no sabían aún si era contagioso. Su enfermedad era grave y no había sido detectada a tiempo, ya que sus padres viajaban constantemente. Él, casi siempre, estaba bajo el cuidado de su nana. Nunca lo llevó al médico. 

Nunca antes, había escuchado hablar de la muerte. Tenía muchas preguntas, que nadie le contestó. Ella seguía viéndolo y hablando con él, cada noche, a través de la Luna en el cielo. Hasta que alguien se dió cuenta, y la regañó por ello. Él está muerto, le dijeron, y no está bien que hables con alguien que ya no está. Ella señalaba a una estrella, junto a la Luna y decía que ahí estaba él, junto a Dios. Nuevamente, fue fuertemente reprendida: "nunca mas vuelvas a decir eso, Dios no existe y PUNTO".

Ella creció, tratando de nunca pensar en él, porque era un recuerdo sumamente doloroso. Nunca pudo entender cómo pudo pasar eso, como nunca pudieron despedirse, porqué no lo habían llevado al médico antes, porqué sus padres lo dejaban siempre solo, porqué había perdido a su mejor amigo, porqué la había dejado sola, cuando le había prometido que nunca lo haría. Dejó de mencionar a Dios, dejó de hablar acerca de las veces, que en sus sueños, él venía a visitarla; y con el tiempo, incluso llegó a olvidarlo, sepultándolo en sus recuerdos; sin embargo, a escondidas, siguió hablándole siempre a la Luna...


Muchos años después, -cuando ella ya era grande-, lo conoció a Él, en una esquina. Su bello rostro, iluminado por una gran sonrisa y sus hermosos ojos profundos le resultaban de cierta manera, familiares, pero no sabía de dónde o cuándo.

No sabía porqué, pero a ella siempre le habían gustado los zapatos rojos. ¿Porqué Él le resultaba tan familiar? 

Resolvió el misterio el día en que ella lo vió elegir y usar unos tenis rojos. Su corazón palpitó con alegría. En ese momento, su alma finalmente entendió. 

...  y su fe en Dios, recuperó.


Ilustración: VICkie Wade
Microrelato: Jessica Soler • Octubre 2020 • Una historia de la realidad que a veces parece ficción o de la ficción que a veces parece realidad. Para Juan Carlos Hoffman Estrada †

domingo, 5 de julio de 2020

Ziya...


En la oscuridad del desierto,
una fogata resplandecía,
bajo su luz rojiza,
sus ojos profundos por última vez contempló.

Era una mujer del desierto,
de la tribu de los abandonados de Dios
princesa guerrera, Touareg, 
en azul vistió.

En el lecho de su muerte,
Ella le prometió
hasta lo imposible haría 
y algún día lo encontraría.

"Quizá tarde una vida,
o varias,
pero te buscaré
por toda la eternidad

Te amo, 
por siempre
y para siempre
Guapísimo Caballero".

La maldición que sobre ellos
habían ejecutado,
su felicidad
les arrebató.

Él, en un principio,
de Ella había dudado.
Cuando logró darse cuenta, era tarde: 
la habían envenenado.

En un acto de inmenso amor,
Él acabaría pronto con su sufrimiento:
de una puñalada certera
al veneno le ganó.

Le dolía tanto el corazón
que sentía perdería la razón.
Desesperado, 
en el firmamento la buscó.

Entre las penumbras,
desfiando a toda maldad
con su Luz, 
en el cielo apareció.

Redonda, brillante
completamente iluminada,
la nueva Luna Llena.
al viento le susurró:

Borra su memoria,
acaba con su dolor.
Cuando Ella lo encuentre,
en Él, resurgirá el Amor.


Ilustración:Autor desconocido
Poesía: Jessica Soler • 5 Julio, 2020 






jueves, 13 de febrero de 2020

Pláticas con la Luna IX





Se sentó, 
sin prisa, 
a contemplar a la distancia.

Él pasaría 
de la fascinación causada 
por su cara iluminada,

a ser olvidado 
a la llegada de las sombras
y sus noches oscuras.

Entre la densa neblina,
logró vislumbrar
la manipulación 

y el hechizo,
al cual fue sometido,
y rendido había caído.

Al hombre que en el jaguar habita, 
con sus artimañas
conquistó.

Sus debilidades conocía,
y así, uno más en la lista,
Él se convirtió.

Ella sabía con certeza,
que tarde o temprano, 
él sería olvidado. 

En su corazón
algo le decía,
que en otro tiempo, 

o en otra vida, 
juntos, nuevamente

a su Luna contemplarían.


Ilustración:Valeriane Leblond 
Poesía: Jessica Soler • 17 Octubre, 2019 

lunes, 9 de diciembre de 2019

9 de Diciembre

Dejaré las lágrimas fluir
mientras las heridas sanan
y mi alma se va habituando a dejarte ir…

Lanzaré a los cuatro vientos
los besos y abrazos que eran para ti,
que vuelen libres, junto al amor infinito que te di.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Mitad Ella, mitad Yo



















"Ella y yo tenemos un pacto: ni yo le huyo ni ella me persigue.
Algún día, simplemente nos encontraremos..."

Mictlantecuhtli, Mictecacíhuatl
mitad Ella, mitad Yo.

Día de Muertos, 2019


Fotos Autoretrato: Jessica Soler • 1 Noviembre 2019 • Puerto Vallarta, Jalisco.

domingo, 14 de julio de 2019

Te libero de mi


"Te libero de mí
de mi ratito en tu vida
de tu eternidad en la mía,
te libero de ese día en que nos 
conocimos y que sea como si
nunca existió...
Te libero de mi obsesión por cuidarte
de mi manía de hacerte reír,
te libero de mis ganas de tí
y tus ganas de mí,
de esa fecha que no llegará,
esa cita, nuestro encuentro,
ese beso que núnca te dí...
Te libero de mis deseos de saber
que estás bien, de mis mensajes,
nuestras videollamadas,
las que me hicieron de alguna forma
probarte en mi piel...
Te libero de mi risa, de mis ojos
en blanco, de mis muecas
y gemidos de placer,
te libero de mis letras,
te sacaré de ellas o al menos
lo intentaré...
Te libero de tu estancia en mi vida
vuela libre sin remordimiento,
te libero de mis detalles y me quedo
con ganas de los tuyos...
Te libero de mis presentimientos
y preocupaciones por ti,
de mis premoniciones
que rara vez me fallaban,
ahora me aguantaré las
ganas de pedirte que te cuides
cuando sienta esa angustia en mi pecho por ti...
Te libero de lo que somos,
de lo que fuimos
y te regalo un ya no será,
te libero de mi insomnio
te libero de mis sueños
y por favor
ya no entres más en ellos...
Te libero de mis lágrimas
pues no sabrás cuántas he de derramar,
te libero de mis celos y mi tan
única y especial forma de amar,
y de hacerte mío, tan mío...
Te libero de ser todo para mi,
y de la distancia que nos separa,
de las millas que ya no tendrás
que recorrer...
Te libero de sentirte en deuda conmigo
por las tantas veces que te ayudé
y apoyé,
te libero de ser tan única para ti,
tan especial e importante,
tan genuinamente quien no puede
dejar de amarte...
Pero aún con todo este amor
te libero de mi,
para que vueles tan alto
y seas muy feliz..."
Mia Gant

Para Él.

martes, 2 de julio de 2019

594







Hace 365 días, en la víspera de un extraño atardecer, Él le entregó un pequeño obsequio. Las nubes oscuras cubrían el horizonte, mientras el Sol descendía, para ocultarse. Usualmente, el cielo se hubiera incendiado, cubriéndose de pinceladas amarillas, anaranjadas, rojas, quizá hasta moradas. Esa tarde, únicamente su faz, redonda, estaba iluminada. 



Un año después, Ella recordaba vivamente ese ocaso, como si de un presagio se tratara: fue antesala a los días oscuros que le precedieron. 



El pequeño obsequio, era ahora su tesoro: Él lo había fabricado con sus propias manos. Estaba hecho de cobre, el mejor conductor conocido, de calor y electricidad. Elemento que Él casi a diario manipulaba.



Todos los días, a la víspera del día, lo último que Ella veía al cerrar los ojos para dormir, era la imagen de su rostro: sus ojos profundos, su bella sonrisa. A la víspera del día 593, esa imagen no desaparecía, por más que intentaba borrarla.

Amaneció. Una extraña sensación se había apoderado de Ella. Se sentía inquieta. Él había aparecido en sus sueños, continuamente. Al abrir los ojos, instintivamente, acarició con sus dedos al pequeño obsequio, el cual estaba, como siempre, junto a su cama. Lo soltó al instante: estaba caliente y un toque le dió.

Se la hacía tarde, así que olvidó el incidente y salió presurosa de casa. Llegó a tiempo a su primer cita, la cual se prolongó. Salió presurosa, rumbo a la siguiente cita, ya iba algo tarde. Ella no acostumbraba a atender al teléfono mientras conducía, pero éste no paraba de sonar, así que se orilló para atenderlo. Mientras hablaba, vió una imagen que le pareció conocida, por el espejo retrovisor. Se bajó del auto.



Un racimo de mariposas, cual oleaje tempestuoso, se apoderó de ella. Las sentía revolotear en su estómago, en su pecho, en su alma...


Su mente la atormentó con mil pensamientos simultáneos, su corazón parecía querer hacer estallar a su pecho: quería correr a abrazarlo, quería decirle cuánto lo extrañaba y tantas otras cosas que quedaban por decirle. Sin embargo, Ella, cuya impavidez la caracterizaba, se había quedado congelada. 


Inmediatamente recordó el incidente con el pequeño obsequio, acontecido por la mañana. 



No quiso distraerlo: Él, electricidad manipulaba. Ella, tenía que marcharse, ya iba retrasada. 




Era el día quinientos noventa y cuatro. 
O quizá, aún no llegaba el primer día...



Foto: Jessica Soler • Julio 2, 2018 
Microrelato: Jessica Soler • Julio 2, 2019 • Una historia de la realidad que a veces parece ficción o de la ficción que a veces parece realidad.

lunes, 1 de julio de 2019

593




593 días han transcurrido desde aquel día en que él cruzó la acera y se acercó a saludarla...


El reflejo de sus ojos profundos y el brillo de su hermosa sonrisa, son la última imagen que cruza por la mente de ella, antes de dormir, cada noche (y al inicio de cada día).


Las últimas quinientas noventa y tres noches.






Ilustración: Autor desconocido
Relato: Jessica Soler • Julio 1, 2019 

sábado, 30 de marzo de 2019

Pláticas con la Luna VIII






Era una noche como tantas otras. A simple vista, sólo había oscuridad. 
Ella ya se había acostumbrado a esa penumbra y a pesar de la negrura del firmamento, estaba tranquila y sonreía para sí misma. 

Cerraba sus ojos con fuerza y al abrirlos, podía verlas, brillando tenuemente. 
Cientos de estrellas, cual pincelada descuidada cuya pintura contenida salpica por aquí y por allá, parecían guiñarle constantemente.

Pese a la tristeza que su mente contenía en los últimos días, su alma abrigaba esperanza.

Presentía que muy pronto, nuevamente su luz vendría a iluminarla.

Los versos que antes fluían y de pronto se le acabaron, en forma de prosa regresaron.
La inspiración perdida volvió.

Y a su Luna nuevamente le platicó.



Ilustración: Autor desconocido
Relato: Jessica Soler • 30 Marzo, 2019 

domingo, 1 de julio de 2018

Pláticas con la Luna VII: Kinich Ahau




Tantas veces he creído en ti,
Naná Kutsini...
¡tantas veces te he buscado
y con tu luz me he guiado!

He admirado tu cara plateada, que deslumbra,
en tus noches iluminadas,
he caminado silenciosamente, en penumbras,
en tus noches apagadas.

¿Recuerdas esa noche
que te dije estaba en paz?
Callando cualquier reproche,
una gran sonrisa surcó mi faz.

A Kinich Ahau enviaste,
para que mi camino cruzara
y el cielo iluminara,
con su brillante luz dorada.

Lentes oscuros Él llevaba,
cubriendo sus ojos profundos,
hermosos luceros,
que a su bello rostro enmarcaban.

Al clarear el díadel inframundo salía.
Tenía una cualidad:
pasear por el cielo debía,
llenándolo de vida y bondad.

Habrá sido su mirada irresistible,
quizá su corazón bondadoso,
tal vez su alma atormentada,
o sus brazos amorosos,

el roce de su piel 
con mi piel,
o sus labios húmedos 
besando los míos,

habrá sido el hilo rojo
o la flecha de cupido:
al amor se fue en arrojo
mi corazón derruido.

Al caer la noche,
él desaparecía.
Completamente desconcertada,
yo nada entendía.

Tiré piedras a su ventana,
esperando su rostro asomara.
Quise brindarle mi tiempo
y me quedé con su silencio.

Perlas cristalinas
resbalaron por mis mejillas,
mientras te buscaba desesperada,
esta noche desconcertada.

"Cierra los ojos
y presta atención,
deja que tu luz interna te guíe",
fue tu recomendación.



Al llegar la oscuridad, 
al inframundo tiene que regresar.
Tiene que protegerse del fuego interno 
que lo consume por amar.

Mientras tu, 
Luna divina, 
brillas a lo alto,
Él se convierte en jaguar.



Te imploro, Luna, 
suaviza su luz impía,
que resurja el hombre que en el jaguar habita
y sepa cuánto lo ama el alma mía.







Ilustración: Nadia Van der Donk
Poesía: Jessica Soler • Junio 2018 

viernes, 23 de marzo de 2018

El mayor regalo




Libre me conociste y en completa libertad, sin restricción alguna, elegí estar a tu lado.

Sin dudarlo, volvería a elegirte una y otra vez.
Atesoro cada sonrisa que de mí desprendes, cada suspiro que generas y doy infinitas gracias por ello.

Agradezco ese gran regalo que me brindas:
dejarme libre…


Ahora, quiero que sepas: no me he ido y elijo no irme.
Quiero seguir amándote y que sigas amándome,
quiero que me conozcas en mis días más oscuros y conocerte en los tuyos.
Quiero tender mi mano a ti, cuando sientas que te engulle la oscuridad o los traumas del pasado,
y quiero sujetar con fuerza la tuya, cuando sea a mi a quien estén buscando.

Quiero secar tus lágrimas cuando la tristeza invada tu alma
y deseo poder compartirlas contigo, cuando invada la mía.


Dices que las palabras se las lleva el viento…
Por ello, es que hoy, aquí te escribo.


Si el que necesita alejarse eres tú, eres libre de hacerlo, no te juzgaré por ello. 
No te pediré que permanezcas a mi lado.
Pero si me amas como dices hacerlo, no me alejes de tu lado.

Por más que haya días en penumbra,
siempre le seguirán días radiantes, 
completamente iluminados.




viernes, 29 de diciembre de 2017

Un ángel sin alas



Y así, silencioso, 
sin avisar antes,
sin dar tiempo a reaccionar, 
llegó Él a mi vida.

Como llega la lluvia tempestuosa, 

que te empapa hasta los huesos 
repentinamente.

Como el Sol, 

abrasador en el desierto, 
donde no hay sombra posible para ocultarse.

Él, 

un ángel resplandeciente, 
de corazón bondadoso, 
de bellísimos ojos. 

Desde el primer momento que hicimos contacto, lo supe: 

a Él, 
sólo le hacían falta alas.

Cuando lo vi al pie del Castillo, 

reafirmé lo que mi corazón había presentido 
y mi Luna me había dicho. 

Lo único que no me había advertido, 
                                      es que Él, 
en lugar de blanco, 
en mezclilla, estaría vestido...

domingo, 10 de diciembre de 2017

09-12



Por tanto tiempo, se buscaron en los ojos de otros rostros, en el brillo de otras sonrisas, en el calor de otros abrazos, mas no se hallaban.

Bastó un cruce de miradas, dos enormes sonrisas, una esquina y la historia inició.
La afinidad fue tanta, que su energía se sumó y ellos lo sintieron en su corazón.

Se hablaban a través de las nubes, el atardecer, el viento y la Luna. Sus diálogos, no necesitaron de palabras. 


Él cruzó la calle, la tomó de la mano y la besó en la mejilla...
Ella recuperó su sonrisa rota y el amor que se le había perdido.
Eran dos perfectos desconocidos, hasta que un día se cruzaron en el camino. 



"Yo a ti te conozco de antes 
he visto esos ojos andantes 
Te conozco de antes 
tal vez de un tiempo en que 
mi memoria no alcanza 
tal vez de un tiempo en que 
no habitaba esta masa 
tal vez de un tiempo en que 
el lenguaje no hablaba 
tal vez mi tiempo fue... 

Te conozco de antes 
he visto esos ojos andantes 
Te conozco de antes 
y no es de cruzarnos en la calle, no 
Te conozco de antes 
y esto me provoca pensarte 
te conozco..."





martes, 5 de diciembre de 2017

Luz de Luna





Ella siempre le hablaba a la Luna, escuchando sólo el eco de su propia voz, que regresaba. 


Días atrás, sin embargo, por fin, recibió de vuelta un mensaje y entendió: su corazón roto, había recogido todos y cada uno de sus pedazos; su alma resquebrajada, había vuelto a fortalecerse. 


Todo lo bueno en Ella, con el tiempo, se había recuperado. 


Y así, mientras los ojos de Él la miraban, bajo la luz de la Lunaentendió que la hora de volver a confiar, de entregarse, hoy había llegado. 



Relato: Jessica Soler • Diciembre, 2017

Foto: Jessica Soler • Diciembre, 2017