jueves, 17 de enero de 2008

Junto al mar








Fotos: Jessica Soler • Diciembre 27, 2007 • Mo • Puerto Vallarta, Jalisco

miércoles, 16 de enero de 2008

Vergüenza

Esta foto se cae de la vergüenza que le da.

¡Qué barbaridad!

Me pregunto, ¿qué tan difícil es echar todo eso en una bolsa y dejar la playa tal como la encontraron?

POR FAVOR, recoge la basura que generas. Si, TÚ que tuviste el DESCARO de dejarla ahí tirada. Ni siquiera te diré el gran daño que le causas al ecosistema marino, ni te contaré el tiempo que tarda en degradarse el unicel y el plástico, ni el número de animales que morirán al intentar comérselo...

Simplemente PIENSA. Puerto Vallarta es un destino turístico, TODOS vivimos del turismo que nos visita. Gracias a éste es que tenemos trabajo. ¿Piensas que encontrándose una playa así le darán ganas de volver?






Foto: Jessica Soler • Diciembre 27, 2007 • Playa La Marina, Puerto Vallarta

Texturas 2

Pérgola.






Foto: Jessica Soler • Mayo 29, 2007 • Punta Mita, Nayarit

Texturas 1

Palapa.





Foto: Jessica Soler • Febrero 2007 • Puerto Vallarta, Jalisco

Materia Prima

Los principales ingredientes de la receta de la construcción.




The main ingredients for construction recipe.



Foto: Jessica Soler • Junio 2007 • Puerto Vallarta, Jalisco

domingo, 13 de enero de 2008

Vista Panorámica a Puerto Vallarta

Las siguientes entradas son una serie de fotos tomadas en el transcurso del año pasado (algunas antes), que en su momento no subí aquí a INSTANTES.

In the following entrees I will be posting some last year (or earlier) photos, which were not posted on time, here at INSTANTES.



Panoramic view of Puerto Vallarta.



Foto: Jessica Soler • Septiembre 13, 2006 • Puerto Vallarta, Jalisco

Caballo y Kei





Foto: Jessica Soler • Mayo 1, 2007 • Rancho Nayjal • Jalisco-Nayarit

sábado, 12 de enero de 2008

Lo que el 2007 se llevó... ¡Bienvenido 2008!

2007, quizá esperando dejar una huella memorable en las emociones, cerró intenso, cargado de malos ratos, sustos y preocupaciones. Por ello que preferí descansar, tomar nuevos bríos, hasta que estuviese con ánimos y energías de volver a compartirles INSTANTES llenos de alegría, optimismo, quizá sarcasmo o momentos chuscos, pero ante todo, siempre con esa intensidad de disfutar de la vida y la naturaleza en el mundo que me rodea y que me gusta compartirles.


Un breve recorrido por lo que 2007 se llevó.

Por supuesto que fué mucho más que lo que narran éstos breves, lo que transcurrió en el 2007. Hubo muchas cosas buenas, pero fué un año duro, más hacia el final. Tanto, que ni recordé que INSTANTES cumplió un año de vida en diciembre. Y no me percaté de cuando fué que llegó a los 50 mil visitantes.



La HUELLA IMBORRABLE.
Pequeña guerrera, hermosa, inolvidable orca Pascuala.

La experiencia de conocerla, convivir con ella, dejó en mí una huella para toda la vida.


(Gracias a quien tomó esta foto, por hacérmela llegar: para mí ¡es un tesoro!)



Los que se FUERON.
Aunque permanecen vivos por siempre en mi corazón.

Pascualita 10 abril 2007 - 10 junio 2007

(Mis peluditos, que los extraño un montón)
Bunny Juliette 26 septiembre 2001 - 2 abril 2007
Rufus 24 diciembre 2005 - 27 agosto 2007

(Mi abuela)
Anna Badovska 18 septiembre 1926 - 12 enero 2007

(Un amigo)
Alain Lugo 1987 - 16 agosto 2007



La AVENTURA.
Expedición a la Sierra Madre.



La MAGIA.
Los momentos y experiencias que le dan sabor a la vida.


La ballena gris de San Carlos.
Esta juguetona ballena gris nos brindó 2 horas continuas de juego curioso entre nosotros: se dejó tocar una y otra vez, giraba, sacaba la cabeza, las aletas, la cola. Nos rociaba con agua al salir a respirar. Parecía percibir que estaba entre amigos, que ninguno de nosotros le haría daño, que estaba segura. Parecía saber que todos nosotros dedicamos esfuerzos extra a cuidarlas, a ellas y a su mundo, nuestro mundo, y nos lo ha agradecido deleitándonos de ésta manera.


Misty roses, las flores que llegaron de muy lejos.


Montando su caballo, Andrés “Nito“ Aceves y a pie, junto a mí, el paisano guanajuatense Guillermo “Aplausos” Sánchez Rendón. Los más aplaudidos y más espectaculares charros que hay actualmente en este deporte en México, a quienes pude capturar con mi lente, durante tres días seguidos, en el Campeonato.




Los REENCUENTROS.

7 años después, Zaa.
2 años después, las tres hermanas.



El INICIO.

Gestión Cultural, en la UDG Virtual.
Límite Natural.
Ki.



La SORPRESA.

INSTANTES.
Un día pensé en que pondría mis fotos en internet, para facilitar el mostrárselas a amigos y familiares que viven lejos. Nunca imaginé lo demás que ha sucedido, como por ejemplo que lleve 10 meses consecutivos en el top 10 de los fotologs de México, según el ranking de BloGalaxia.



Los SUSTOS.

La abeja. La que por poquito hizo que no tomara una foto más. La que hizo que Kei pasara por un sustote, al ver impotente, como su mamá dejaba paulatinamente de respirar. Estuvo cerca.
Quien ha sufrido un choque anafiláctico, sabrá de lo que hablo. ¡Qué alivio respirar de nuevo! y qué terror averiguar así ser alérgica a ellas. Con lo que me gusta la miel...


El ataque del pitbull.

Este merece un punto y aparte.


Cerramos el año con un tremendo susto. Con el piquete de la abeja no podía respirar, pero con el ataque del pitbull a mis dos amores, lo que se paralizó fué mi corazón.

Kei paseaba como todos los días, con su compañera inseparable, Amaltea, cuando fué atacada sorpresivamente por un pitbull que andaba suelto. Casi la mata. La mordió del cuello y la cabeza. Kei recibió mordidas en su mano izquierda. Sucedió tan rápido, escuché los gritos y los chillidos desde el cuarto piso; me parece que fué una eternidad en lo que logré reaccionar, para bajar casi volando. Menos mal que Diego, que es paramédico y enfermero llegó antes. Y los vecinos. No quiero ni pensar que podría haber pasado.

Fué una escena de pesadilla: Kei bañado en sangre, Amaltea en estado de shock. Hospital. Veterinario. Curaciones y más curaciones (por ser heridas, que no se pueden suturar, debían de supurar). Inyecciones. Vacunas. Pérdida de apetito. Pérdida de peso. Pesadillas nocturnas. Trauma.

Amaltea durante una semana completa durmió sentada, por el dolor que le causaba mover su cuello. Aún tiembla sin control cuando nos acercamos al consultorio del veterinario. Una de las uñas de Kei aún sigue desprendida.

Las cicatrices externas empiezan a desvanecerse lentamente.

Espero suceda pronto lo mismo con las internas.


El maldito dueño de un perro tan peligroso, ni siquiera tuvo la decencia de disculparse, ya no se diga preocuparse por el estado de salud de ninguno de los dos. Imagínense qué tipo de persona puede tener como mascota a un pitbull, y encima, pasearlo sin correa en unos condominios donde viven niños. El cobarde ni siquiera metió las manos para intentar separarlo y alejarlo. Fué mi valiente hijo, de 11 años, desesperado, porque se dió cuenta de que le mataban a su mejor amiga, quien metió sus manos.




Mejor ni escribo aquí lo que pienso.




Me alegro que llegara el 2008.

Mis mejores deseos para todos los que visitan INSTANTES. Que sea un año lleno de salud y de felicidad. Y de éxitos.

Un abrazo a los amigos que pasan por aquí con frecuencia y dejan mensajes, y a los que no los dejan, también.

Un abrazo especial, cargado de buenos sentimientos a León de Dios, a Escarlata Mix, a Luis de Canicularis, a El Tito. Siempre es un gusto y placer leerles. Supongo que tras leer los breves entenderán porque no les he respondido prontamente.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Crónica de la Expedición Extrema Sierra Madre 2007


(Para ver muchas más fotos haz click aquí:
Sitio oficial de Límite Natural, A.C.
)



Día UNO
23 de Noviembre


Recién amanecía. Con mochila a la espalda y cayado en mano nos fuimos alejando de la ciudad.

Recorrimos un corto tramo de sendero, charlando alegremente. Pronto, nuestras voces guardaron silencio: la subida era cada vez más empinada y había que usar todas las energías, para no quedarse sin aliento. El peso a nuestras espaldas era considerable. Los ruidos de la ciudad se tornaron lejanos, hasta desaparecer por completo, dejándonos inmersos en una melodía compuesta por el canto de las aves, los insectos, el crujir de las hojas secas bajo nuestros pies…

El primer regalo para nuestros ojos, fue llegar al mirador. Contemplamos un hermoso escenario con la Bahía entera de telón de fondo, adornado con el vuelo espectacular de guacamayas verdes (Ara militaris)* libres, quienes volaban muy cerca de nosotros. Sus gritos parecían decirnos “ánimo, continúen”.

En el mirador tomamos un breve descanso, para desayunar y rehidratarnos antes de continuar por el camino, que no era más que un sendero trazado por el paso de animales. Las cumbres de la Sierra, parecían aún muy distantes.

Íbamos concentrados: había que tener cuidado en ver donde se ponía cada paso, pisar una piedra suelta podría hacernos caer al barranco. De tanto en tanto, alguna rama nos obstruía el paso o golpeaba nuestros cascos. Transcurrieron varias horas mientras seguíamos subiendo, salvo alguna leve bajada que en ocasiones se presentaba, aliviando la tensión en los músculos de las piernas, justo cuando sentíamos que ya no podíamos más.

La caminata era fatigante para la mayoría. El sol se sentía cada vez más fuerte sobre nuestras cabezas y sudábamos mucho. El agua fresca de los arroyos, en los cuales nos reabastecíamos del vital líquido y la sombra de la vegetación recargaban nuestras energías, para poder llegar a nuestro destino.

Llegamos al sitio que designamos campamento base al caer la tarde. Como lo dijera la escritora Anna Quindlen: “Mire qué vistas, señor, mire qué vistas” fueron las palabras de quienes nunca habían estado ahí antes. Con un trabajo de equipo ejemplar, la instalación del campamento fué muy rápida. Había que ganarle a la neblina que invadía las cumbres, quitando visibilidad. Tras casas de campaña levantadas, fogata encendida, agua y leña abastecidas, un bello atardecer en tonos rojizos, una estupenda cena bajo las estrellas, caímos rendidos en el sueño reparador.




Día DOS
24 de Noviembre


Nos levantamos al amancer. Un rápido desayuno energético y de vuelta al camino, ¡nuestro destino principal nos seguía esperando!. Bajamos al cañón, cruzamos arroyos y ríos. La vegetación, a diferencia de las cumbres nuevamente era abundante. Vimos un armadillo (Dasypus novemcinctus)**, tomando agua, quien huyó rápidamente al sentir que nos acercábamos. Coloridos ejemplares silvestres de la cuetlaxochitl o flor de nochebuena (Euphorbia pulcherrima), crecen abundantes junto al río, decorando el paisaje con sus hojas rojas en ésta época del año.

Durante el trayecto, aprendimos a reconocer algunas especies de hongos y plantas comestibles,

Cruzamos el río, con la ayuda de una tirolesa, para evitar mojar las cámaras. Llegamos a la primera cascada, que tiene una caída aproximada de 25 m, pese a su belleza, aún era pronto para asombrarse. Cuesta arriba, nos esperaban más sorpresas: una segunda y tercera cascadas. Ésta última, con una altura aproximada de 90 m y una caída espectacular. Para llegar a ella, hubo que escalar el muro de piedra que la protege. Kiako, un labrador, inseparable compañero de Manuel, tuvo que quedarse esperándonos aquí. Pese a que el agua estaba helada, ninguno pudo resistir la tentación: pronto estábamos todos dentro de la fosa. El ruido que hace el agua al caer es ensordecedor, la brisa que se levanta, te empuja. Difícil de explicar con palabras la belleza del lugar y las sensaciones vividas, esperamos que las fotos les transmitan un poco de su magia.

Para volver, bajamos a rappel el muro de piedra. Recibimos la noche en pleno camino de vuelta al campamento base. La ocasión ideal para guiarnos con el GPS. Aunque Diego, uno de nuestros experimentados guías, nos demostró como la tecnología, aunque facilita las cosas, no es indispensable. Como parte de sus enseñanzas en materia de supervivencia, nos hizo afrontar el miedo a la oscuridad, llevándonos un buen trecho (con las lámparas apagadas) a través de la oscuridad y espesura de la selva, enseñándonos a rastrear, a buscar indicios y guiarnos por las estrellas.

Entrada la noche, llegamos al campamento, descubriendo que algún animal salvaje lo había visitado, atraído por los restos de comida. Como buen y organizado equipo de trabajo, las responsabilidades estaban repartidas. Kei, el más jóven de los integrantes de la expedición era el responsable de avivar y alimentar la fogata. Las chicas organizmos el campamento y tendimos la ropa mojada, mientras los chicos cocinaban.

Bajo el resplandor de la magia de la luna llena, cenamos alrededor de la fogata. Noé, quien es terapeuta, a pesar de lo cansado que estaba, nos dió unos estupendos masajes reparadores. Un ambiente cargado de buen humor, alegría y energía nos rodeaba, pese al cansancio físico. Todos comentábamos al respecto de ello. El contacto con la naturaleza intacta nos había contagiado de esa sensación de bienestar y libertad.




Día TRES
25 de Noviembre


Amaneció. Desayunamos. Empacamos y recogimos en silencio. Nadie parecía querer irse. Recogimos todo la basura que generamos, dejando el sitio de la acampada como lo encontramos: sin una huella visible de nuestro paso, salvo las dejadas por nuestro calzado.

Sabíamos que el cansancio sería notorio en algunos, pero cual fué nuestra sorpresa, que a paser de ese cansancio, nadie perdió el ritmo. Llegamos nuevamente al mirador, contentos y con muchas pilas.

Aceleramos el paso cuesta abajo. Se acercaba la hora en que nuestros familiares, amigos y patrocinadores nos esperaban para darnos la bienvenida, reunidos en el restaurante Spiaggia, donde nos recibieron con un verdadero manjar.


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Gracias a nuestros patrocinadores, por ayudarnos a hacer posible esta expedición.

Gracias a nuestros familiares y amigos, por el apoyo y las porras.

Pero sobretodo, gracias a los que participaron.

Cristina, que a pesar de agriparse desde el primer día, nunca perdió el ánimo y fue la primera en escalar y rappelear. Que a pesar de perder la voz en la noche (“dos hadlada adi”), platicó y platicó en la fogata.
Ruth, que a pesar de la picadura en la mano, llegó a la cascada y se bañó en ella; que pese a su temor a la oscuridad, caminó en la selva con la lámpara apagada.
Manuel, que cargó con la cubeta de peltre, que llevaba doble peso a su espalda, que recogió la basura dejada por otros en la Sierra, que tomó unas excelentes fotos y nos hizo reir un montón.
Sergio, que nos contó historias interesantes, que cargó con la lata de Spam y misteriosamente regresó con ella, que grabó en video el recorrido, y que lo registró en el GPS.
Kei, (con tan solo 11 años de edad) que hizo la fogata y la alimentó los tres días, que cargó su mochila pesada, que peló cañas de indio para todos, que llenó los botes de agua, que no se quejó ni una sola vez y bautizó el olor de los “frutos secos y más”.
Kiako, que como “mejor amigo del hombre” nos cuidó y acompañó todo el tiempo, que cargó su propio alimento, que nos perfumó el camino completo de ida, que aulló, ladró y roncó, que trajo buena parte de la basura de regreso.

Nuestros guías ( y mis compañeros de Límite Natural, A.C.): Alex, Diego y Noé, por su profesionalismo, sus conocimientos, su simpatía, sencillez y paciencia. Por llevarnos a un lugar mágico.

Y a nuestros cayados. Sin los bastones, creo que no hubieramos llegado muy lejos...
jejeje


Jess


(Alex, Sergio, Ruth, Manuel, Cristi, Noé
Jess, Kei, Diego)



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* La guacamaya verde está considerada en peligro de extinción por el gobierno mexicano dentro de la NOM-Ecol-059-1994. Internacionalmente está protegida dentro del apéndice I de la Convención Internacional sobre Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que prohíbe su comercialización.

** Los armadillos necesitan beber agua constantemente. La caza desmedida ha sido un factor muy importante que limita su población, ya que es una especie que tiene bajo potencial reproductivo.

martes, 4 de diciembre de 2007

Llegaron las Jorobadas a la Bahía




Welcome back, humpbacks!



Fotos: Jessica Soler • Diciembre 2, 2007 • Mismaloya • Puerto Vallarta, Jalisco

Los Arcos de Mismaloya












Fotos: Jessica Soler • Diciembre 2, 2007 • Mismaloya • Puerto Vallarta, Jalisco

lunes, 3 de diciembre de 2007

Azul Profundo



"Hay un lugar en nuestro planeta que es más extraño que cualquier otro, el menos conocido y el más misterioso. Es una coyuntura no diferente al espacio exterior, donde las nociones convencionales del tiempo y la distancia se evaporan. Es un mágico y peligroso lugar donde el cuerpo humano, así como el espíritu humano, se tienen que adaptar." Tomado de: Azul Profundo

Foto: Dic. 2, 2007 • Embarcaciones en operativo de rescate, en la búsqueda de los tres buzos desaparecidos desde el viernes 30 de noviembre, en Mismaloya. Puerto Vallarta, Jalisco




"There's a place in our planet which is stranger than any other place, the less known and the most misterious. It's a joint, not so different from the outter space, where conventional notions of time and distance are evaporated. It's a magic and dangerous place where the human body, as well as the human spirit, have to be adapted. " Taken from: The Big Blue

Photo: Dic. 2, 2007 • Rescue boats, searching for the three divers that disappeared last friday in Mismaloya. Puerto Vallarta