miércoles, 9 de octubre de 2019

Estrella Roja

Hasta la naturaleza tiene su propia estrella roja...





Fotos: Jessica Soler • Octubre 2019 • Puerto Vallarta, Jalisco.

domingo, 14 de julio de 2019

Te libero de mi


"Te libero de mí
de mi ratito en tu vida
de tu eternidad en la mía,
te libero de ese día en que nos 
conocimos y que sea como si
nunca existió...
Te libero de mi obsesión por cuidarte
de mi manía de hacerte reír,
te libero de mis ganas de tí
y tus ganas de mí,
de esa fecha que no llegará,
esa cita, nuestro encuentro,
ese beso que núnca te dí...
Te libero de mis deseos de saber
que estás bien, de mis mensajes,
nuestras videollamadas,
las que me hicieron de alguna forma
probarte en mi piel...
Te libero de mi risa, de mis ojos
en blanco, de mis muecas
y gemidos de placer,
te libero de mis letras,
te sacaré de ellas o al menos
lo intentaré...
Te libero de tu estancia en mi vida
vuela libre sin remordimiento,
te libero de mis detalles y me quedo
con ganas de los tuyos...
Te libero de mis presentimientos
y preocupaciones por ti,
de mis premoniciones
que rara vez me fallaban,
ahora me aguantaré las
ganas de pedirte que te cuides
cuando sienta esa angustia en mi pecho por ti...
Te libero de lo que somos,
de lo que fuimos
y te regalo un ya no será,
te libero de mi insomnio
te libero de mis sueños
y por favor
ya no entres más en ellos...
Te libero de mis lágrimas
pues no sabrás cuántas he de derramar,
te libero de mis celos y mi tan
única y especial forma de amar,
y de hacerte mío, tan mío...
Te libero de ser todo para mi,
y de la distancia que nos separa,
de las millas que ya no tendrás
que recorrer...
Te libero de sentirte en deuda conmigo
por las tantas veces que te ayudé
y apoyé,
te libero de ser tan única para ti,
tan especial e importante,
tan genuinamente quien no puede
dejar de amarte...
Pero aún con todo este amor
te libero de mi,
para que vueles tan alto
y seas muy feliz..."
Mia Gant

Para Él.

martes, 2 de julio de 2019

594







Hace 365 días, en la víspera de un extraño atardecer, Él le entregó un pequeño obsequio. Las nubes oscuras cubrían el horizonte, mientras el Sol descendía, para ocultarse. Usualmente, el cielo se hubiera incendiado, cubriéndose de pinceladas amarillas, anaranjadas, rojas, quizá hasta moradas. Esa tarde, únicamente su faz, redonda, estaba iluminada. 



Un año después, Ella recordaba vivamente ese ocaso, como si de un presagio se tratara: fue antesala a los días oscuros que le precedieron. 



El pequeño obsequio, era ahora su tesoro: Él lo había fabricado con sus propias manos. Estaba hecho de cobre, el mejor conductor conocido, de calor y electricidad. Elemento que Él casi a diario manipulaba.



Todos los días, a la víspera del día, lo último que Ella veía al cerrar los ojos para dormir, era la imagen de su rostro: sus ojos profundos, su bella sonrisa. A la víspera del día 593, esa imagen no desaparecía, por más que intentaba borrarla.

Amaneció. Una extraña sensación se había apoderado de Ella. Se sentía inquieta. Él había aparecido en sus sueños, continuamente. Al abrir los ojos, instintivamente, acarició con sus dedos al pequeño obsequio, el cual estaba, como siempre, junto a su cama. Lo soltó al instante: estaba caliente y un toque le dió.

Se la hacía tarde, así que olvidó el incidente y salió presurosa de casa. Llegó a tiempo a su primer cita, la cual se prolongó. Salió presurosa, rumbo a la siguiente cita, ya iba algo tarde. Ella no acostumbraba a atender al teléfono mientras conducía, pero éste no paraba de sonar, así que se orilló para atenderlo. Mientras hablaba, vió una imagen que le pareció conocida, por el espejo retrovisor. Se bajó del auto.



Un racimo de mariposas, cual oleaje tempestuoso, se apoderó de ella. Las sentía revolotear en su estómago, en su pecho, en su alma...


Su mente la atormentó con mil pensamientos simultáneos, su corazón parecía querer hacer estallar a su pecho: quería correr a abrazarlo, quería decirle cuánto lo extrañaba y tantas otras cosas que quedaban por decirle. Sin embargo, Ella, cuya impavidez la caracterizaba, se había quedado congelada. 


Inmediatamente recordó el incidente con el pequeño obsequio, acontecido por la mañana. 



No quiso distraerlo: Él, electricidad manipulaba. Ella, tenía que marcharse, ya iba retrasada. 




Era el día quinientos noventa y cuatro. 
O quizá, aún no llegaba el primer día...



Foto: Jessica Soler • Julio 2, 2018 
Microrelato: Jessica Soler • Julio 2, 2019 • Una historia de la realidad que a veces parece ficción o de la ficción que a veces parece realidad.

lunes, 1 de julio de 2019

593




593 días han transcurrido desde aquel día en que él cruzó la acera y se acercó a saludarla...


El reflejo de sus ojos profundos y el brillo de su hermosa sonrisa, son la última imagen que cruza por la mente de ella, antes de dormir, cada noche (y al inicio de cada día).


Las últimas quinientas noventa y tres noches.






Ilustración: Autor desconocido
Relato: Jessica Soler • Julio 1, 2019 

sábado, 30 de marzo de 2019

Pláticas con la Luna VIII






Era una noche como tantas otras. A simple vista, sólo había oscuridad. 
Ella ya se había acostumbrado a esa penumbra y a pesar de la negrura del firmamento, estaba tranquila y sonreía para sí misma. 

Cerraba sus ojos con fuerza y al abrirlos, podía verlas, brillando tenuemente. 
Cientos de estrellas, cual pincelada descuidada cuya pintura contenida salpica por aquí y por allá, parecían guiñarle constantemente.

Pese a la tristeza que su mente contenía en los últimos días, su alma abrigaba esperanza.

Presentía que muy pronto, nuevamente su luz vendría a iluminarla.

Los versos que antes fluían y de pronto se le acabaron, en forma de prosa regresaron.
La inspiración perdida volvió.

Y a su Luna nuevamente le platicó.



Ilustración: Autor desconocido
Relato: Jessica Soler • 30 Marzo, 2019 

domingo, 1 de julio de 2018

Pláticas con la Luna VII: Kinich Ahau




Tantas veces he creído en ti,
Naná Kutsini...
¡tantas veces te he buscado
y con tu luz me he guiado!

He admirado tu cara plateada, que deslumbra,
en tus noches iluminadas,
he caminado silenciosamente, en penumbras,
en tus noches apagadas.

¿Recuerdas esa noche
que te dije estaba en paz?
Callando cualquier reproche,
una gran sonrisa surcó mi faz.

A Kinich Ahau enviaste,
para que mi camino cruzara
y el cielo iluminara,
con su brillante luz dorada.

Lentes oscuros Él llevaba,
cubriendo sus ojos profundos,
hermosos luceros,
que a su bello rostro enmarcaban.

Al clarear el díadel inframundo salía.
Tenía una cualidad:
pasear por el cielo debía,
llenándolo de vida y bondad.

Habrá sido su mirada irresistible,
quizá su corazón bondadoso,
tal vez su alma atormentada,
o sus brazos amorosos,

el roce de su piel 
con mi piel,
o sus labios húmedos 
besando los míos,

habrá sido el hilo rojo
o la flecha de cupido:
al amor se fue en arrojo
mi corazón derruido.

Al caer la noche,
él desaparecía.
Completamente desconcertada,
yo nada entendía.

Tiré piedras a su ventana,
esperando su rostro asomara.
Quise brindarle mi tiempo
y me quedé con su silencio.

Perlas cristalinas
resbalaron por mis mejillas,
mientras te buscaba desesperada,
esta noche desconcertada.

"Cierra los ojos
y presta atención,
deja que tu luz interna te guíe",
fue tu recomendación.



Al llegar la oscuridad, 
al inframundo tiene que regresar.
Tiene que protegerse del fuego interno 
que lo consume por amar.

Mientras tu, 
Luna divina, 
brillas a lo alto,
Él se convierte en jaguar.



Te imploro, Luna, 
suaviza su luz impía,
que resurja el hombre que en el jaguar habita
y sepa cuánto lo ama el alma mía.







Ilustración: Nadia Van der Donk
Poesía: Jessica Soler • Junio 2018 

viernes, 23 de marzo de 2018

El mayor regalo




Libre me conociste y en completa libertad, sin restricción alguna, elegí estar a tu lado.

Sin dudarlo, volvería a elegirte una y otra vez.
Atesoro cada sonrisa que de mí desprendes, cada suspiro que generas y doy infinitas gracias por ello.

Agradezco ese gran regalo que me brindas:
dejarme libre…


Ahora, quiero que sepas: no me he ido y elijo no irme.
Quiero seguir amándote y que sigas amándome,
quiero que me conozcas en mis días más oscuros y conocerte en los tuyos.
Quiero tender mi mano a ti, cuando sientas que te engulle la oscuridad o los traumas del pasado,
y quiero sujetar con fuerza la tuya, cuando sea a mi a quien estén buscando.

Quiero secar tus lágrimas cuando la tristeza invada tu alma
y deseo poder compartirlas contigo, cuando invada la mía.


Dices que las palabras se las lleva el viento…
Por ello, es que hoy, aquí te escribo.


Si el que necesita alejarse eres tú, eres libre de hacerlo, no te juzgaré por ello. 
No te pediré que permanezcas a mi lado.
Pero si me amas como dices hacerlo, no me alejes de tu lado.

Por más que haya días en penumbra,
siempre le seguirán días radiantes, 
completamente iluminados.




martes, 2 de enero de 2018

2017 • Tortugas en el cielo

Por un breve instante, al ocaso del último día del 2017,
el cielo me envió una señal que con mi cámara tuve la fortuna de captar...

Se va un año lleno de retos, de tropiezos y decisiones fuertes, de lágrimas y tristeza,
pero también de pequeños logros y aciertos, de risas, de esperanza y sobre todo,
de magia.

Con tortugas marinas inició ésta faceta de mi vida, 
con tortugas marinas se dieron las buenas amistades
y con tortugas marinas, allá en el cielo,
le digo adiós a dos mil diecisiete.



Foto: Playa Mayto, Cabo Corrientes, Jalisco • 31 Diciembre, 2017

viernes, 29 de diciembre de 2017

Un ángel sin alas



Y así, silencioso, 
sin avisar antes,
sin dar tiempo a reaccionar, 
llegó Él a mi vida.

Como llega la lluvia tempestuosa, 

que te empapa hasta los huesos 
repentinamente.

Como el Sol, 

abrasador en el desierto, 
donde no hay sombra posible para ocultarse.

Él, 

un ángel resplandeciente, 
de corazón bondadoso, 
de bellísimos ojos. 

Desde el primer momento que hicimos contacto, lo supe: 

a Él, 
sólo le hacían falta alas.

Cuando lo vi al pie del Castillo, 

reafirmé lo que mi corazón había presentido 
y mi Luna me había dicho. 

Lo único que no me había advertido, 
                                      es que Él, 
en lugar de blanco, 
en mezclilla, estaría vestido...

domingo, 10 de diciembre de 2017

09-12



Por tanto tiempo, se buscaron en los ojos de otros rostros, en el brillo de otras sonrisas, en el calor de otros abrazos, mas no se hallaban.

Bastó un cruce de miradas, dos enormes sonrisas, una esquina y la historia inició.
La afinidad fue tanta, que su energía se sumó y ellos lo sintieron en su corazón.

Se hablaban a través de las nubes, el atardecer, el viento y la Luna. Sus diálogos, no necesitaron de palabras. 


Él cruzó la calle, la tomó de la mano y la besó en la mejilla...
Ella recuperó su sonrisa rota y el amor que se le había perdido.
Eran dos perfectos desconocidos, hasta que un día se cruzaron en el camino. 



"Yo a ti te conozco de antes 
he visto esos ojos andantes 
Te conozco de antes 
tal vez de un tiempo en que 
mi memoria no alcanza 
tal vez de un tiempo en que 
no habitaba esta masa 
tal vez de un tiempo en que 
el lenguaje no hablaba 
tal vez mi tiempo fue... 

Te conozco de antes 
he visto esos ojos andantes 
Te conozco de antes 
y no es de cruzarnos en la calle, no 
Te conozco de antes 
y esto me provoca pensarte 
te conozco..."





martes, 5 de diciembre de 2017

Luz de Luna





Ella siempre le hablaba a la Luna, escuchando sólo el eco de su propia voz, que regresaba. 


Días atrás, sin embargo, por fin, recibió de vuelta un mensaje y entendió: su corazón roto, había recogido todos y cada uno de sus pedazos; su alma resquebrajada, había vuelto a fortalecerse. 


Todo lo bueno en Ella, con el tiempo, se había recuperado. 


Y así, mientras los ojos de Él la miraban, bajo la luz de la Lunaentendió que la hora de volver a confiar, de entregarse, hoy había llegado. 



Relato: Jessica Soler • Diciembre, 2017

Foto: Jessica Soler • Diciembre, 2017

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Acción poética



Foto: Jessica Soler • Octubre 2017 • Puerto Vallarta, Jalisco